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lunes, 30 de agosto de 2010

ABSTENCIONISMO ACTIVO



Frente a una realidad que nos aplasta con el alto costo de la vida, el desempleo, la inseguridad, etc. pareciera que los políticos de turno (tanto oficialistas como opositores) constituyeran una esperanza real para el pueblo, porque a cambio de votos nos ofrecen la oportunidad de un país nuevo y mejor. Sin embargo, si tomamos en consideración que en los últimos tiempos la explotación se ha venido agudizando, desde el abandono de los deseos más íntimos hasta la rutina diaria y la cotidianidad, en la dinámica de una vida más pesada y con menos tiempo para el cultivo de nosotr=s mism=s y la comunidad; si vemos todas las acciones de los políticos y sus partidos, no por mejorar la situación, sino para hacerse aplaudir por un pueblo encandilado con promesas de justicia social y libertad; y si, por último, nos damos cuenta que todas las gestiones buscan satisfacer las necesidades de las grandes corporaciones, de las transnacionales y, en general, de la conservación de la estructura y el poder, veremos en seguida que en nada se ha contribuido a la emancipación real del pueblo… si acaso a alargar su propia cadena.
Pero ¿por qué si se nos ha enseñado que es en el estado y sus instituciones donde se halla la garantía de la paz y la justicia de todos los ciudadanos, se sufren tantas iniquidades sociales sin que haya nadie que se haga responsable por tales?

Porque el origen mismo de la miseria se halla en la estructura que dice ampararnos. En efecto, ésta determina el modo en el que se desarrollan todas las dinámicas sociales, imponiendo divisiones de clase y de poder, sumidas todas bajo una verticalidad en la que son pocos los que obtienen los beneficios del trabajo de muchos que jamás llegan a gozar, ni siquiera, de una vida digna. Esta jerarquización completa de la vida, que va desde cómo entendemos las relaciones entre las cosas en la vida, incluyendo las interpersonales, hasta nuestra pasividad al control de algo (y de alguien) que consideramos superior, es el esquema de explotación que permite que aceptemos de buena gana ser sometidos al yugo de la dominación. Pues al no considerarnos aptos para, en correspondencia con la comunidad, generar un ambiente de horizontalidad, cooperación y autosustento, cedemos toda nuestra autonomía a la soberanía nacional, es decir, a la voluntad de los poderosos. Es por esto que la estructura no puede darnos los medios para nuestra liberación, pues los partidos políticos, el ejército, la policía, las empresas privadas, los bancos, los medios de comunicación, el estado y sus instituciones, son extensiones del poder, es decir, instrumentos que nos muestran un amparo ficticio, que no constituyen más que manifestaciones del control sobre los individuos y las comunidades. Por lo cual ir a votar en las elecciones es legitimar la servidumbre, no es elegir un camino ni escoger una alternativa para la libertad. Ir a votar es consolidar la corrupción y el hurto a la dignidad de todo el pueblo. Participar en esta fiesta electoral significa dar más poder a los poderosos para que puedan perpetrar su dominio sobre nosotr=s. Es por eso que te llamamos a abstenerte. Pero no sólo eso, es necesario transformar esta realidad, para lo cual se necesita tu cooperación y la de tod=s.
La única manera de trazar un camino de justicia social y libertad es agudizando el conflicto. Las condiciones reales de miseria no pueden ser cambiadas, como hemos visto, en el marco que nos imponen las instituciones, pues es éste bajo el cual se legitima el sistema de opresión. La liberación exige un programa de agitación contra toda la estructura (partidos políticos, bancos, instituciones, las fuerzas armadas, empresas privadas, etc.) y una organización horizontal que permita la participación de tod=s en condiciones igualitarias. Sólo la organización social desde las bases puede tejer un mundo nuevo, pues se acaban las medianías y la esperanza en los discursos de los soberanos, se acaba el esperar por la bendición del poder, se trata, pues, de que cada uno sea responsable y soberano, al tiempo que se forja una soberanía comunitaria capaz de encausar el destino de la sociedad hacia un verdadero bien común. No se trata entonces de una mayor libertad- en la que se alarga la cadena del esclavo- sino de vivir la libertad plenamente, en la autoorganización.


POR ESO ESTE 26-S NO VAYAS A VOTAR ¡BÓTALOS!

¡AGITACIÓN Y AUTOGESTIÓN! .