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miércoles, 12 de agosto de 2009

¿UN PAR DE BUITRES SE DEBATEN LA EDUCACIÓN?


Saludos amigos. Luego de leer la propuesta de ley de educación, me di cuenta que hay mucha tela para cortar y mucho que interpretar, reflexionar y, por supuesto, hacer. Puesto que de todo lo que se pueda decir no creo poder hacer un solo artículo, he hecho éste para VDF, tal vez el primero de varios, en base a algunos artículos para ir revisando las lecturas que puedan hacerse. Los invito a que lo lean, cotejen un poco con sus impresiones y tal vez hagamos una discusión al respecto. He aquí, pues, algunas de mis impresiones.

¿UN PAR DE BUITRES SE DEBATEN LA EDUCACIÓN?
No es necesario establecer relaciones de comparación para saber que la calidad de la educación en Venezuela es terrible, y no sólo en su funcionamiento, sino en la base misma de sus contenidos y fundamentos. Es claro, por tanto, que es menester un cambio contundente en la educación venezolana, pero para un sector de la población venezolana, que hoy defiende a capa y espada el derecho a una escuela excelente y democrática, no parecía importarle, desde hace casi treinta años, la suerte académica de sus hijos, los cuales se educaron- o se educan- bajo el yugo de una academia ideologizante y mediocre que busca, en efecto, rebajar la potencia transformadora del individuo a la calidad de un engranaje que mueve el estado. El sistema de enseñanza venezolano, al no presentar contenidos responsables que sirvan como fundamento para el acercamiento del individuo al conocimiento y, por ende, a desempeñar una labor crítica y transformadora en el futuro, traza el sendero de una sociedad acrítica que, al no tener bases para su libertad de pensamiento y acción, está condenada a proyectarse en la voluntad de partidos políticos y caudillos militares que piensan y actúan por ellos.

Prueba de ello, por dar algunos ejemplos, es que en el currículo de bachillerato no hay contenidos serios ni consecuentes: las matemáticas son impartidas como mera habilidad numérica, por lo cual el alumno no desarrolla un entendimiento claro de los fundamentos naturales de los entes abstractos que lo ayudaría a resolver problemas más arduos y con más facilidad, sino que sólo aprende un ejercicio mecánico de la mente dejando de lado el desarrollo lógico-cognoscitivo, lo que le lleva a depender siempre de la mano del maestro para abordar problemas ulteriores en tal ámbito. De modo que la enseñanza de tal materia le deja un conocimiento práctico sumamente vago; El conocimiento de la historia, columna vertebral de la cultura y principio básico del conocimiento de cualquier área, sólo es impartida en 3 de los 5 años del bachillerato, en un año se da de un tajo la historia universal y en los otros dos se reparte la historia de Venezuela. Habría que preguntarse ¿qué clase de conciencia político-cultural se puede esperar de tan mediocre enseñanza? ¿cómo puede alguien juzgar los hechos del presente y atisbar las posibilidades del futuro si ignora las causas mismas de esto, que es el pasado?; otras materias como las lenguas clásicas (bases fundamentales para la comprensión de nuestro propio idioma), filosofía, literatura, etc., son consideradas materias de menor importancia… lo cual dice mucho de la capacidad crítica de los graduandos. Además de la fracasada escisión entre ciencias humanas y ciencias puras y técnicas, que supone una ruptura grave en la base del conocimiento general, a esto hay que aunarle el hecho de que los débiles contenidos son dados de la manera más mediocre en la mayoría de los colegios públicos y privados. Lo que me hace preguntarme ¿dónde estuvo todos estos años la preocupación por el sistema de enseñanza? ¿acaso es mejor ser borrego de un gobierno que del otro? ¿a alguien le ha importado sinceramente que sus hijos reciban una educación que los acerque al conocimiento y los libere de las cadenas de manipulación de las ideologías, las religiones y los medios de comunicación? ¿o lo que importa es, a fin de cuentas, de quién es el fuete que se acaricia?
Ahora bien, como todos sabrán, a principios de este mes fue lanzada a la luz pública una propuesta de ley de educación- recordemos que hace unos meses apareció también una propuesta de cambio curricular para la educ. básica de la que no volvimos a saber nada- que, a mi parecer, plantea fuertes cambios en el marco del desenvolvimiento estructural de la actividad académica. Lo que me lleva a pensar que, más allá de dejarnos halar por las cotidianas turbas mediáticas, es preciso empezar a estudiar y debatir la ley, no para entregar documentos en las instituciones y hacer gala de un gastado intento de pacifismo político, sino para generar acciones serias que se correspondan con la percepción o la opinión que tengamos de la iniciativa en cuestión.
Lo primero que deberíamos abordar es esta idea de “Estado docente”: Las atribuciones, competencias y regulaciones del Estado llegan a ser mucho más profundas, fortaleciendo la figura controladora y rectora que ha erigido el chavismo en sus diez años. Esta característica ya estaba ínsita en el desarrollo académico desde el siglo XX, mas ahora, lejos de avanzar hacia una descentralización del sistema educativo que esté en vías a la consolidación de academias autónomas excelsas, que garanticen una diversidad educativa para que las comunidades y los individuos tengan, no sólo libertad de decisión, sino, además, libertad para estructurar espacios que se correspondan con sus propias necesidades (respetando, por supuesto, criterios básicos a nivel de los contenidos y la pedagogía), lejos de esto- decía- se da al estado un poder superior sobre la educación, lo cual es sumamente peligroso, pues el poder del estado es un fin en sí mismo y la herramienta más poderosa para dominar voluntades- además del monopolio de la violencia- es, en efecto, la enseñanza. El estado como rector oficial de la educación es un peligro mortal para la autonomía de las comunidades y los individuos, así como para el pensamiento libre y el hacimiento transformador de las personas, pues el gobierno es un fin en sí mismo, en su devenir se fortalece sobre el principal fundamento de su existencia: el estado es un ente infinito capaz de trascender a los hombres para poder regir el destino presente y futuro. Si la educación no es un espacio para ir concretando y descubriendo conocimientos para la liberación individual y colectiva, entonces pasa a ser no más que un centro de acondicionamiento para una forma de vida que se nos tiene prefabricada, en beneficio de la cúpula de los gobernantes.
Esto se ve por sí mismo en la parte 2 de la ley en los parágrafos c, e, f, h, i, donde se hace énfasis en la idea de gobierno como: 1) contralor social, 2)como rector de la doctrina oficial (la de Simón Bolívar), 3)como árbitro y supervisor de las infraestructuras, lo que, por lo genérica que es la propuesta, puede prestarse para algo más que dar permisos para la utilización de los espacios en base a criterios urbanísticos, etc., 4) como filtro, árbitro y juez del desenvolvimiento de la actividad de los profesores, de su “ingreso, permanencia, ascenso, promoción y desempeño (…)en correspondencia a criterios y métodos de evaluación integral y contraloría social”, 5) árbitro de la idoneidad o capacitación de los empleados de una unidad educativa.

En la parte 3, parágrafo g, se dice que el estado ejecutará programas para la actualización permanente del currículo y de los textos mismos que van a ser obligatorios para todas las unidades educativas, lo que implica que el educador será un mero catalizador de los contenidos que el estado considere pertinente que los jóvenes conozcan, creo que es evidente por sí mismo el absurdo y no habría que desarrollar nada en torno al adoctrinamiento que emana del simple hecho. En el parágrafo L de esta misma parte se dice que el estado se encargará del ingreso del estudiantado a la universidad. Es de suponerse que, antes de esto, el estado llevará a cabo un arduo plan de ampliación y extensión de las universidades pues ninguna tiene la capacidad de recibir a todos los bachilleres.

Ahora bien, entre el artículo 10 y el 12 hay una terrible contradicción: El art. 10 prohíbe la difusión de mensajes ideológicos “ y doctrinas contrarias a la Soberanía Nacional y los principios y valores consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. La ley penalizará el ejercicio democrático más importante que hay, esto es, la discusión y debate de las ideas, proponiendo que sólo se pueda impartir contenidos político-ideológicos que enaltezcan al estado y a la constitución. Pero ¿dónde queda entonces aquello que se decía en partes anteriores acerca del desarrollo crítico del individuo? Además, el artículo 12 dice que “La educación regulada por esta Ley, se fundamenta en la Doctrina Bolivariana, Robinsoniana, en el humanismo social y es abierta a todas las corrientes del pensamiento. La didáctica está centrada en procesos que tienen como eje la investigación y la innovación” ¿cómo puede estar abierta a corrientes distintas del pensamiento si no se puede ir contra los valores constitucionales? ¿cómo puede- o para que ha de- haber innovación si se presupone que lo propuesto por la constitución es el bien? ¿cómo puede haber humanismo social si no se da lugar a la diversidad de corrientes? Desde mi punto de vista esta aparente contradicción serviría para criminalizar las protestas que vengan de parte del ámbito estudiantil y para fortalecer las manifestaciones gobierneras de otros estudiantes, pues hay un artículo para deplorar a una y otro para defender a su contrario.

El artículo 16 supone una estratagema muy interesante: siendo los consejos comunales estructuras elaboradas desde arriba para controlar a los de abajo, el estado, a través de ellos, ejercerá un “un rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y construcción de los sujetos sociales de transformación”. Si se considera que la actividad transformadora modifica y altera la relación sociedad política-sociedad civil, y por ende la condición conservacionista del estado, resulta absurdo pensar que un instrumento del mismo esté capacitado para formar sujetos sociales de transformación. Este pasticho ideológico del chavismo, que erige un discurso de “poder de bases” mezclado con una práctica de culto fanático a la personalidad, parece impregnar de contradicciones a toda la ley, pues a medida que se va leyendo (y como ya mostré con los artículos 10 y 12) se van viendo cómo se propone el ideal de ser humano crítico y responsable al mismo tiempo que se nos presenta a la educación como forjadora de acéfalos defensores de la constitucionalidad. Que me perdonen, en fin, los defensores de la constitución, pero no considero que la carta magna sea un monumento sacro y que, ante la verborrea que se desprende de ésta, sólo debamos bajar la cabeza y obedecer, me parece que nada dista más de la democracia que este “inmaculado principio” que Uds. tanto defienden.

El artículo 17, busca, en el orden de ideas del anterior, que los grupos oficialistas entren, bajo la figura de “participación comunitaria”, a las unidades educativas para servir de herramientas de control del estado. A través de éstos, el estado puede identificar a personas adversas al régimen y preparar acciones contra su actividad. En el capítulo VII el régimen sancionatorio da poder total al estado para impartir medidas punitivas contra los docentes. Ahora considérese la siguiente disposición (e. de 5, art. 50, cap. VII) , el estado se verá en la libertad de castigar si observa”… conducta contraria a la ética profesional, a la moral, a las buenas costumbres o a los principios previstos en nuestra Constitución y las demás leyes de la República”. Cualquiera podrá ver que cualquier actitud puede considerarse bajo este principio, y considerando, además, la intolerancia política y el segregacionismo propio del chavismo, no creo que sea muy conveniente para los docentes no estar inscritos en el PSUV. Véase que resalto la partícula disyuntiva “o” en la cita, para dar a entender que no necesariamente la “conducta” debe ser contraria a lo previsto en la constitución, sino , por otro lado, a la moral y a la ética profesional ¿quién determina lo que es ético o moralmente correcto? ¿está eso estipulado en alguna ley o es disposición del ánimo y tolerancia del comandante?

El art. 19 propone que los estudiantes proyectarán su protagonismo y su participación a través de Consejos Estudiantiles. La labor de los CE me parece sumamente difusa, lo interesante está en la última línea, esto es, que la formación y organización de éstos estará regida por una normativa que se dictará al respecto, cuando en j, 3, del cap. 1 se dice que el estado buscará “implementar una administración educativa eficiente, efectiva, eficaz, desburocratizada, transparente (…),”. ¿Desburocratizada?
Considero, volviendo al art. 19, que es ridículo elaborar una normativa para un tipo de organización que debe emanar de las necesidades mismas del estudiantado, y que, por tanto, el tipo de dinámicas u organización que devenga sólo puede ser efecto del deseo y los fines de los mismos, regular la asociación de los gremios sólo ha logrado, durante toda la historia, confundir la praxis misma de éstos, a tal puno que hoy en día muchas fuerzas que antaño eran una amenaza para los atropellos cometidos desde arriba, han claudicado y no son sino sedantes sociales.

El gobierno venezolano ha aprovechado muy bien la debilidad esencial de sus opositores. El estado ha gastado gran parte del presupuesto nacional en repotenciar el armamento de sus fuerzas armadas, así como de otros grupos de mercenarios a su disposición. Ahora ataca el segundo frente, no menos poderoso, que es el de la educación. Pero resulta que se les encuentra de nuevo un camino fácil, pues hasta ahora no se había hecho una crítica seria, desde algún grupo o persona independiente al oficialismo, o al menos una exhortación a cambiar o actualizar la caduca y vacía ley de educación. Es de pensar que la oposición venezolana no había hecho ninguna mención al respecto por miedo a que el ejecutivo les tomara la palabra y se diera a la tarea de elaborarla. Es obvio que tal actitud responde al hecho de que la oposición no tiene esencia política, sino que funciona como un reactor ante las acometidas del gobierno. Como decíamos, jamás fue iniciativa de ellos elaborar una propuesta de ley, pero ahora exigen que se discuta abiertamente y no a espaldas del pueblo. De nuevo, el chavismo está un paso más adelante. Y hay que ver que pocos han sido los que han visto todas las contradicciones que hay entre las definiciones intrínsecas de la ley y sus propuestas, así como los tonos difusos y las oscuridades. No creo que tales contradicciones sean consecuencia de la estupidez de quienes la elaboraron- aunque no les quito su mérito en ese aspecto-, considero más bien que todas esas cuestiones son un ardid espléndido- desde el punto de vista de una política de buitres, por supuesto.

El control que el chavismo va a tener sobre la educación es casi una mímesis de una ficción orweliana. Creo que es evidente para cualquiera que un cambio serio no puede hacerse sólo a nivel de la estructura, es decir, dándole más y más atributos y responsabilidades al estado, un cambio serio debería hacerse en concomitancia a los cambios de contenidos que habrían de ser dictados, pero es evidente que al gobierno no le interesa si enseñan bien la historia universal o no, lo que importa realmente es el control funcional y estructural para depurar toda forma de disidencia, venga del estudiantado o del personal docente. Lo que me parece más impresionante es que haya toda una juventud chavista rodilla en tierra ante tal iniciativa, sería de las pocas y patéticas veces en la historia que una buena parte de los estudiantes sean complacientes- para decirlo sutilmente- con los gobernantes.
No cabe duda de que el conocimiento y la actividad libre del pensamiento es un horror para la sociedad política, pues el entendimiento de los problemas esenciales de la vida y de la sociedad se traducen en una praxis que no puede ser regulada y controlada por politiqueros de oficio o leguleyos. Así mismo, veo que esta propuesta de ley no es sino la consecuencia de la actitud segregacionista e intolerante propia del chavismo.

Atendiendo al breve análisis que hemos hecho de algunos pocos artículos de esta propuesta de ley, concluyo diciendo que es menester profundizar en todo aspecto de la misma que ya es inminente, a fin de que, como decía antes, podamos elaborar acciones de rechazo y propuestas claras, no para que las tomen en consideración los magistrados e ilustres buitres de arriba, sino para que tengamos un material con ideas frescas para ofrecer propuestas a los movimientos sociales y a las bases.
En fin, felicito al chavismo porque aunque esto no es sino una tristeza que no trasciende en lo más mínimo las limitaciones de la anterior, sino que más bien las expande y extiende, al menos presentaron una propuesta.
Quedaría preguntarse ¿Por qué dejamos que aquellos que despedazan el país a pico y garra decidan por nosotros nuestra educación o la de nuestros hijos?

DDM
VERBO DE FUEGO

viernes, 19 de junio de 2009

::.CONCURSO "GÁNATE UN ENEMIGO CON VERBO DE FUEGO"



Ya están abiertas las inscripciones para nuestro concurso. Para participar sólo debes enviarnos un artículo sobre alguna problemática que consideres importante. Como en este país todo se resuelve al estilo del viejo oeste los premios son infinitos: puedes ganarte desde un cómodo insulto vía email, hasta una golpiza o un tiro en la universidad. El juez que determinará los ganadores será el azar, cuyo criterio de selección versa sobre lo incisivo que sea tu escrito. Pero no te preocupes, el premio de consolación es el odio de tus contemporáneos, y ése sí que es seguro... No dejes que otros si ganen un tiro. Participa ¡ya! (Promoción válida hasta el fin de los tiempos).


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La llama del antiautoritarismo




(Artículo publicado en el periódico EL LIBERTARIO #50)
Durante toda la historia de nuestro país, o al menos desde que somos república, no se ha gestado verdaderamente una praxis política en la realidad. Entendiendo semejante concepto como la realización concreta de la voluntad de una unidad en función de la necesidad, es decir, cumplir con lo que la palabra política entraña; la preocupación por lo que corresponde a todos. De modo, pues, que lo que hemos tenido, en el mejor de los casos, ha sido un juego partidista fundamentado en el oportunismo, la mediocridad, el facilismo y la demagogia. Lo que en esta tierra se ha dado ha sido, entonces, algo que se acerca más a la politiquería que a la voluntad de construir una sociedad perfectible.

No en vano, como sabrán muchos, tal tradición tenía que confluir necesariamente en la conformación de un gobierno que paradójicamente, queriendo acabar con los errores del pasado, ha encarnado en sí una suerte de realización absoluta de todos los vicios de antaño, condenándonos a una regresión lenta, aunque profunda, que ha debilitado enormemente a los movimientos sociales y a la iniciativas autónomas, así como a la descentralización y a la lucha por una sociedad nueva. Todo esto se hace evidente en la forma en la que el gobierno ha fundamentado su poderío: en la segregación, en la intolerancia hacia la disidencia interna y externa, en la profundización del caudillismo (que ha tenido como resultado un fanatismo terrible), en la demagogia, como instrumento de las clases dominantes para el adormecimiento de la conciencia colectiva y en el más descarado oportunismo gestado por las autoridades, por los diputados, los ministros y otras figuras públicas que ascienden y descienden de cargos. Todo esto según los designios del comandante en jefe que a dedo decide quien ha de ascender (por adulador) y a quien hay que castigar para salvaguardar su figura magnánima de caudillo.

Del otro lado la cosa tampoco ha sido una gestión política de maravilla. La oposición, en estos últimos ocho años, no ha hecho sino actuar repitiendo los vicios vanguardistas de su espejo adverso. Hemos visto como los medios de comunicación han ido creando, con el paso del tiempo, distintos rostros que, avant-garde, han servido como íconos de las clases altas para revertir el efecto caudillista del gobierno hacia sus propios intereses, es decir, para crear un nuevo Mesías que arrastre a las masas. Tales como la coordinadora democrática, Carmona Estanga, los militares de Altamira, Nixon Moreno, Manuel Rosales y, parcialmente, los estudiantes que el veintiocho de mayo se levantaron contra el gobierno.

Este último caso ha sido bastante excepcional. A pesar de que los medios de comunicación, sin conocimiento verdadero del fenómeno que se venía dando, sacó a la luz supuestos dirigentes estudiantiles que en su mayoría no eran reconocidos por los grupos autónomos endógenos, el movimiento estudiantil ha encarnado, en algunos colectivos e individualidades ajenas a la “dirigencia oficial”, la intensión de hacer política. Tal hecho no puede ser subestimado de modo alguno porque supone la fase seminal, aunque muy incoada, de un movimiento antiautoritario en cuya virtud se ve el deseo concreto por establecer una sociedad mejor, por reivindicar el derecho a la vida en su forma más completa.

No obstante de aquí se sigue también un peligro; se trata de que el movimiento estudiantil, que sólo representa una parte importante de la sociedad, se convierta en la nueva vanguardia. Este error, que se ha venido cometiendo desde las alturas de la “dirigencia estudiantil”, supone una forma de escisión en lo que se refiere a la unidad concreta que debería asumir el rol de empresa antiautoritaria. Los estudiantes, como decíamos, son una parte de la sociedad y el que se le considere la más importante es un hecho simplemente circunstancial porque el estudiante no es un “sujeto revolucionario único”, puesto que muchos problemas de la sociedad resultan, en muchos casos, ajenos a estos.

Dentro del movimiento estudiantil es necesario que los grupos establezcan su propia dirigencia, sin que el curso de una coaccione a las otras. La única manera de que esto suceda es evitar el “efecto borrego” que se ha venido dando: Los estudiantes no pueden limitarse únicamente a la participación (activa o pasiva) en las asambleas estudiantiles (que básicamente sirven como centros públicos de información para que la gente conozca las propuestas de acción que se gestan desde arriba), ni a las largas caminatas de las marchas. De modo, pues, que los grupos estudiantiles e individualidades autónomas deben crear sus propios medios de expresión e información, así como la conformación de un discurso y una dinámica propia, para salvaguardar, de este modo, las ideas comunes que estos tengan y, lo más importante, poder llevarlas a cabo. El siguiente paso debería ser la elaboración de redes entre grupos estudiantiles para empezar a conformar desde adentro una unidad en la diversidad y no una uniformidad. Al crear dichas redes, se facilita el conocimiento entre los distintos grupos y la capacidad para establecer debates en cualquier ámbito.

La luz de nuestro hacer debe tener como objeto la concretización de un movimiento que reivindique los derechos naturales, haciéndolos valer en su praxis cotidiana, como decíamos antes, haciendo política. Para que esto ocurra, los sectores de la sociedad que mantengan dentro de su discurso la idea de la superación del autoritarismo y de los vicios de la politiquería tradicional, tienen por necesidad que confluir en una unidad. Ahora, lo que entendemos por unidad no es la institucionalización de un movimiento que actúe en función de una dirigencia oficial, sino más bien la idea de un conjunto diverso y político de cuya esencia se sigue la relación dialéctica entre los distintos elementos que convergen en dicha concreción. La síntesis, que es la conformación misma del movimiento, será apenas el primer paso para una síntesis mayor y ésta el paso para una siguiente, porque en virtud de este movimiento histórico, que es la expresión más palpable de la voluntad y de las conciencias y que supone el con-crecer de la vida, podremos superar los obstáculos del autoritarismo y de la antipolítica (o politiquería) que es nuestro problema inmediato.


DDM

Verbo de Fuego
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viernes, 12 de junio de 2009

d[ ]b - ευστοργος - d[ ]b

Pretendo pensar que puedo aprehenderte no mas allá sino acá donde mi imaginación, partiendo de otro ya no habrá de inventarte. Estás aquí, puedo percibirte, hablarte, tocarte y verte, consumando lo anteriorcon el placer de probarte. No conozco otra manerade buscar lo trascendente... camino que llevó a mis ancestros a formar lo que ahora insipiente parece . De ahí parto, comparto y degollo cual si un monstruo dentro de mí se estuviera creando. Hasta ahora no conozco otra vía, no queda más que hacerla mía. Y que mejor manera si no es recorriendo desde el paso seguro y cobarde donde pasa quien teme. Y al lado del que se cree valiente a pesar de que es consciente de que también morir se puede...
Eustorgio M.
Verbo de Fuego
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¡A VECES NOS LLEGAN CARTAS!


En el email de Verbo de Fuego apareció en estos días una carta no muy curiosa en una coyuntura como la nuestra. No se trata, pues, de una carta que, por la naturaleza de sus "argumentos" moleste, desanime, alegre o cualquier otra afección que pueda venirnos en beneficio o en detrimento. Un lector asiduo, seguidor de nuestro blog, envió una carta opinando sobre nuestra iniciativa y haciendo acusaciones que uds. sabrán juzgar. Frases como "¿será que al final no son simples "anarquistas sifrinos" "intentos de hombre"? y es esa la razón por la cual se dejan largas barbas, como un ejemplo de virilidad activista..?" dan mucho que pensar. En respuesta al lector no diremos mucho pues su crítica no trasciende el limitado marco conceptual que caracteriza a nuestros amigos del chavismo y la oposición; porque su crítica no es una crítica sino la consecuencia de rabietas y resentimientos que convergen en banales intentos de ofensa; porque esa obra da muy poco de que hablar, y sí mucho de que elucubrar sobre la capacidad crítica del Sr "Anarco Facho" (pues es así como se hace llamar).

Sí quisiéramos exhortar a la gente en general a que, sea cual sea sus impresiones acerca de nuestros escritos, que dirijan sus críticas hacia nuestras propuestas, argumentos, etc. y no precisamente a nuestra aparente falta de virilidad, nuestra sifrinería o nuestra ´"adoración" al Sr. Mussolini. Que por cierto nos sirve de anclaje para desenmascarar contradicciones tan evidentes como calificarnos fascistas y amenazarnos con un futuro exterminio.

Sin embargo, como en tiempos donde impera la estupidez vale más reir que llorar, dejamos para ustedes esta pieza que de seguro sabrán admirar con los ojos con los que se admiraría a un conde del guácharo enmascarado a lo condecop en su lucha por exterminar a los anarcofascistas.

¡salud!

David Domínguez Michelangeli,
Gerardo Olivares Pirela,
Verbo de Fuego
y departamento de prensa del GAREO.


"¿Acaso no son suficientes las razones para llevar a cabo una verdadera revolución estudiantil que sea capaz de engendrar el germen de una cultura culturante? ¿Acaso la juventud, descontenta con lo que se le viene dado, no construye un mundo nuevo con su fuerza, ímpetu e imaginación?"

que curioso que pregunten eso, nosotros también nos lo hemos preguntado.. también nos hemos preguntado por qué ustedes con esa supremacía intelectual, ese espíritu "libertario", esos buenos promedios, esas barbas tan largas, dignas de un estudiante con intenciones de creerse filosofo; ha marchado tantas veces con esos títeres estudiantiles.

nos preguntamos también... ¿será que se engañan a sí mismos?¿será que al final no son simples "anarquistas sifrinos" "intentos de hombre"? y es esa la razón por la cual se dejan largas barbas, como un ejemplo de virilidad activista..?¿en que se diferencian ustedes del M28, de 100% Estudiantes, de Voces por la Unidad, de +Unidad? ¿no han sido ustedes igual de borregos?¿no les encantaba marchar en los espectáculos mediáticos de la oposición, trascienden en verdad ustedes el maniqueísmo? ¿cuando descubrieron esa palabra?

si existe una juventud descontenta, tal vez estaría descontenta también con ustedes, que se han creído los portavoces ideales de un movimiento estudiantil alternativo, cuando han estado en las filas del fascismo y la manipulación de jóvenes que jamas han conocido la pobreza.

no nos importa en verdad su respuesta si llegan a leer esto, solo esperamos que tengan en cuenta, que de existir estudiantes revolucionarios y con verdaderas intenciones de renovación, no dudaríamos a la hora de un exterminio, ni a la hora de acabar con fascistas como ustedes.

Finalmente ustedes no tienen contemplaciones a la hora de quemar escuelas y estudiantes¿como será un país fundado por ustedes?

lunes, 8 de junio de 2009

...Y yo en la Arcadia


Imagina una tarde apacible
donde el viento ha cesado
su tenue murmullo.
Reposa un Dios en el horizonte.
Suspira.
Ufano de su abolengo
se retira al sueño, pues
ya ha pasado el tiempo
en que humanos y dioses
se daban encuentro.

El mar que circunda
la nostálgica península
del viejo Peloponeso,
hállase cristalina y pura.
¡Ni las aguas mismas
habrían reconocido su propia calma!
Pero hoy es una tarde distinta,
sin duda.

¡Distinta, sí!
Porque el Dios se ha quedado
dormido en su eternidad,
y no guardando cuidado
olvidó que la vida
siempre pasa fugaz.

Detúvose el tiempo.
Las civilizaciones
eran un azar de imágenes
en el que el sueño del Dios
echaba suerte para complacerse
de su fantasía de omnipotencia.

Un niño con una varita
sentose en la cálida orilla,
no concibió palabras
pues carecía de lengua.
Se espantaba las voces
que le acaecían sin tregua,
y dirigió a su propósito
ingente atención…

Mas ¿qué iba a importar
a ese niño que,
dibujando en la áspera arena
princesas, prodigios y guerras,
ignoraba que hilaba
la onírica epopeya del viejo?

Si el mar besaba sus pies,
le murmuraba acertijos,
y elevaba en su nombre
palacios y estatuas;
Si la tarde era eterna,
como eternos
la tranquilidad, la calma,
como el ave que reposaba
en inerte postura
y las nubes
que blanquecinas y sobrias
habían perdonado amarguras,
¿por qué, entonces, había de advertir
que el instante danzaba
por entre los despojos,
y que acechaba con sus modos
itinerantes y ajenos
a los serenos habitantes?

¡¿Cómo recordar aquel horror?!
Su rostro palidecía al ritmo del viento
que despierta y sopla al son dilatante de las pupilas
del Dios que habita lejanías muertas,
del ave de rapiña que regresa a su alada empresa,
del mar que se va alejando
mientras retorna a glorificar
a sus reyes de antaño…

Los ojos consternados del niño,
aquella mueca de pánico,
se posan sobre semejante espanto:

¡Alguien dejó tatuada una huella!

(David Domínguez Michelangeli,
Retrato de los eriales)

miércoles, 3 de junio de 2009

El problema no es tanto el fuete sino el que se deja arrear


(El Militarismo y la negligencia de los “oprimidos”)


Un famoso refrán popular nos dice que por la plata baila el mono, mas cuando el simio, erguido sobre altísimos pedestales, hace sonar el estruendo de los platillos sin que nadie se atreva a bajarlo de su sueño de omnipotencia, es porque, evidentemente, cuenta con la aprobación y el laudo de una enorme audiencia y, lo que es igual, del sufragio de la misma. No por azares de la vida, desde la vieja Sumeria hasta nuestros días, la historia nos revela las hazañas de hombres que, con el aderezo de alados discursos, promueven cambios a su antojo en detrimento de los pueblos y a beneficio propio. Sin embargo, el militarismo no cuenta únicamente con el aparato coercitivo, sino también con los servicios de las ideologías- o sistemas de entendimiento de la realidad- imperantes. En la antigua Mesopotamia, por ejemplo, se creía que existía una jerarquía de Dioses presidida por Anu (dios del cielo), seguido por Enlil y Ea (o Enki), luego por Nanna (dios de la luna), Utu (dios del sol) e Innana (diosa del amor y la guerra) y al final por los espíritus y los demonios. Los dioses, cansados de trabajar las tierras que les eran propias, engendraron a los seres humanos para que realizaran tales oficios. Cada dios era propietario de una determinada extensión y nombraron a un rey humano (ensi) para que la administrara en correspondencia con los designios divinos. No obstante, cuando un pueblo invadía a otro y era derrocado el ensi de dicha ciudad, las personas asumían que los dioses lo habían dispuesto de ese modo y por tal razón era aceptado el nuevo mandatario sin mucha resistencia.

Dicha situación sólo es posible con una modalidad estructural que se ha mantenido inmanente al devenir de las sociedades en todo el mundo: la división sociedad política- sociedad civil. La primera es constituida por burócratas, legisladores, y cabecillas de ejércitos e instituciones; la segunda por la diversidad de gremios que componen la comunidad de personas que se limitan a elegir, obedecer o las dos cosas. De tal suerte que, en cualquier circunstancia, las reivindicaciones propias del colectivo civil dependen del arbitrio de los mandamases que ocupan uno u otro lugar en la palestra pública. Pero nos preguntamos ¿cómo es posible semejante dualidad social?
El principio de cohesión de toda comunidad está en la forma de interpretar la realidad y la actividad que se ejerce para vivir en torno a ella. La percepción y la hechura suponen la cultura. Las diferencias culturales en la antigüedad llevaron a los pueblos a la paz y a al conflicto en igual medida, y para sopesar la discordia era preciso que la cultura- en tanto síntesis de los valores y hechos de una determinada sociedad- estuviese amparada por una estructura que, ya en la modernidad, llamaremos Nación. La Nación sólo es posible si los individuos delegan a ciertos hombres y/o entes su potencia y su libertad para que éstos le brinden seguridad, salud y justicia. Pero el precio de tal negocio es aún más caro para los plebeyos, porque deben asumir y presuponer que el criterio de los mandatarios se corresponde con sus necesidades. Mas eso no es todo, resulta evidente que la cultura no sólo está a merced de los “extranjeros”, sino también de los “inadaptados” que, desde adentro, acometen en contra de su integridad. Por lo cual es menester que exista una fuerza que prevenga el peligro de un virus intrínseco y que asuma cualquier vicisitud que pueda comprometer a la salud pública y social. En este punto la pasividad de la comunidad es fundamental: alguien decide lo que está bien y lo que está mal.

Ahora bien, con las pseudo-democracias contemporáneas se ha flexibilizado la relación, es cierto, y así mismo existen modos para denunciar los atropellos de las autoridades y hasta instrumentos para derrocarlos cuando resulten incómodos a la lógica de los civiles. Sin embargo, aún así, sigue existiendo el miedo al “extranjero” y al “inadaptado”, así como la fe en que las instituciones cumplirán con el deber de depurar cuanto indecoro acaezca al fluir de la vida de los habitantes. Por lo cual es menester la presencia de los uniformados y sus armas. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con el militarismo?

El militarismo se basa en la creencia de que la actividad y la fuerza militar en la toma de decisiones y en el arbitraje dentro de las diversas sociedades es necesario para mantener el orden y la paz. Particularmente en Latinoamérica el militarismo ha gozado de buena reputación y hasta de apoyo popular. A diestra y a siniestra las personas confían en que el brazo armado consumará por fin el ideal de justicia, cualquiera que sea el que se predique. Pero para que esto ocurra es preciso que la realidad política esté inmersa en una dicotomía que permita distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, y es a la sociedad política a quien le toca discernir. La delincuencia, por ejemplo, no es asumida como la consecuencia de las fallas intrínsecas de la estructura, sino, por el contrario, como resultado de la inadaptabilidad de los sujetos en cuestión. Por esto, cuanto más bajas son las condiciones de vida, más se ansía la presencia y la actividad de los uniformados. De modo, pues, que el caudillo sale a relucir su brillante espada cuando los dedos de la tiniebla se posan sobre las personas.

De este modo, el militarismo aparece siempre como el antídoto necesario para superar los estados de emergencia. Pero este papel de los militares como redentores y defensores de la justicia no es solamente una imposición opresiva de la sociedad política, sino, además, el resultado de un complejo de inferioridad que declina en pasividad y conformismo. Si bien viene marcada por el influjo de la ideología y por la mera costumbre, es cierto también que las formas alternativas y distintas a la fuerza armada no son muy transitadas, pues si bien la acción civil de algún modo se hace siempre presente, al final queda un problema más: Asumirnos como civiles y distinguirnos del político es, en primera instancia, el error de fondo, pues nadie conoce las reivindicaciones de las comunidades más que los que habitan en ella.

Comúnmente los sectores de izquierda denuncian que pseudo-demócratas, liberales, derechistas y cualquiera que no comulgue con el panfleto, condenan a las bases a vivir bajo el yugo de los explotadores, pero tan pronto como ascienden al poder, con el impulso de pactos o reyertas militares, se comportan del mismo modo que actúan, en efecto, sus supuestos antagónicos. Mas el problema no es tanto el fuete sino el que se deja arrear. El único modo de superar semejante problema es que la línea que separa a civiles y a políticos se disuelva, dando lugar a una cultura de personas que, ofreciendo su potencia al colectivo, son beneficiados con la multiplicidad de potencias que le ofrece la diversidad. Pues si a algo le temen caudillos y burócratas es a la actividad racional y conciente de la colectividad.

DDM
Verbo de fuego
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jueves, 28 de mayo de 2009

Los ilustres defensores del Bien


Semejante al predicador que nos dibuja, a fuerza de hazaña retórica, una telaraña de valores y concepciones, en virtud de los cuales se nos abren las puertas del empíreo celeste, y cuya ausencia supone las más aciagas miserias y condenas; semejante a él, pues, son los descendientes de Manes. Aunque ya extinta desde hace varios siglos la comunidad maniquea, su esencia parece haberse disfrazado con diversos rostros, corrientes y consignas que, incluso, parecieran ser no sólo distintas sino, además, contrarias entre sí. Aunque, como hemos dicho, las formas de sus discursos son tan vastas como los colores con los que se pintan, no es en realidad muy difícil reconocerlos: Suelen andar por el mundo como garantes de ortodoxias -y heterodoxias- que se ufanan de haber descubierto el fundamento mismo del orden universal, esa substancia primigenia que determina, en estricta correspondencia de un divino plan preestablecido, el destino de cuanto ser ostente un lugar en el espacio. Se trata, pues, de la lucha del Bien y del Mal, la cual es condición necesaria, no sólo del entendimiento y hacimiento de las cosas, sino, además, del Ser. Esta irreductible oposición cósmica separa a los humanos en una suerte de contienda inconsciente de la cual todos, sin excepción, formamos parte. Ni los más pasivos se salvan, porque de algún modo son cómplices de uno u otro lado.

De este modo vencen y convencen, alrededor de todo el mundo, con su doctrina liberadora y veraz. Para formar parte del batallón cósmico del Bien sólo debes creer. Olvida que el mundo es una policromía, cuyos matices se descubren en un prisma que devela infinitos matices que se responden tras una inmensa unidad. La realidad es, en sentido estricto, simple y se traduce en esa reducción de la cual nos hablan nuestros ilustres y heroicos defensores de todo lo bueno, correcto y moral.

Como una vanguardia que defiende celosa, a través de todo medio concebible, los valores que atañen al ideal supremo; así, pues, se alzan los puños de tan insignes hombres que se complacen de portar la luz para iluminar el camino preciso por el que debe encaminarse el destino de todas las patrias del mundo.

¡No pierdas tiempo camarada! Pon rodilla en tierra, pinta tus manos de blanco, carga la pistola, ármate de toda consigna que te sepa mejor. De cualquier modo, hagas lo que hagas, te pintes del color que te pintes, todas las cosas están en el reino del Bien.

Las inscripciones para el PSUV y UNT ya están abiertas para que te vayas como un misionero a predicar la palabra o como un guerrillero heroico a enseñar con las balas.

¡Salud!

DDM

Verbo de Fuego


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